RESEÑA GRÁFICA E HISTÓRICA DE CHICO CUBILLO EN FILADELFIA…

Fuente: Ronny Pizarro Mendez 
CON OCASIÓN DE INICIARSE LA NAVIDAD PARTICIPO A MIS AMIGOS DE UNA BIOGRAFÍA DE UN RECORDADO CIUDADANO DE LA CIUDAD DE FILADELFIA
Un dato muy importante que demuestra la generosidad de don Chico Cubillo: me comentó mi padre aquel triste día de junio de 1977 en que nos trasladamos en mi automóvil de San José a Filadelfia (por la vieja carretera) para dar cristiana sepultura a mi tío Célimo Pizarro, que todos los hijos de don Chico reconocidos o no, vivían en las casas de habitación que él mismo había construido, y lo expresa en el primer testamento que redactó mi abuelito tación como herencia a  Ernesto Méndez Vásquez, ante los seis testigos mencionados, pues especifica al asignarle una casa de habina hija o hijo, “casa en la que actualmente vive”.

Don Chico dio todas las oportunidades a sus hijos para que se educaran y cultivaran, pues su fortuna era tan grande que tenía todas las posibilidades para hacerlo, e inclusive tuvo una casa de habitación en San José, en Barrio México de la esquina Noreste de la Plaza o parque ciento cincuenta metros al Este. Pero ninguno aprovechó esa gran generosidad. Todos sus hijos y nietos fueron sus herederos y en muy poco tiempo dispusieron de aquella gran fortuna, a excepción de Zoraida Cubillo Bonilla, esposa de Jesús Ángel Zúñiga Vázquez (Chu Gallo) con quien sí incrementó su capital; también colaboró intensamente con la educación de sus nietas Adina (esposa de Eduardo Cabalceta Velazco) y Lidiette Aguilar Cubillo que se graduaron como Maestras de Escuela creo que en la Normal de Heredia.-

Inició la construcción de la Iglesia la que no se concluyó por abusos de la comisión que tenía a su cargo la construcción; obsequió las campanas que exportó de Alemania, que se me informan se encuentran en Belén, como anécdota me contaba Ramón Leiva y Fernado Aguilar Angulo educadores y compañeros de estudio, que esas campanas primero fueron transportadas a Filadelfia de Pensilvania, pero que quienes las recibieron mucho tiempo después se informaron que eran de la Villa de Filadelfia, Provincia de Guanacas, Costa Rica (dicen que lo mismo ocurrió con las campanas de Liberia, que fueron a dar al Estado de Liberia, en el África Occidental). Inició la construcción de la antigua Escuela que se encontraba en el cuadrante que está doscientos metros al Norte de la Sucursal del Banco Nacional de Costa Rica aquí en Filadelfia, en la que yo cursé de primero al tercer grado de primaria, en cuyo recorrido pasaba viendo la mansión de don Chico, una de las pocas casas que tenían acera.

Donatila, conocida como Tila Canales Pizarro, esposa de Sergio Machado García (Chellín) laboró durante largos doce años en la casa de don Chico, y ganaba doce colones mensuales, que en aquella época era un excelentísimo salario; cuando en marzo de 1947 contrajo matrimonio con Chellín, ella le informó con suficiente anticipación que iba a renunciar con ocasión de contraer nupcias, y le preguntó “¿ y, y, y, y, dónde van a vivir ?” Ella le contestó que estaban en eso, a lo que le contestó: “… y y y y no te preocupés, cogé la casa frente a Nando (Fernando Aguilar Angulo), casado con mi hija Tina y me pagás diez colones mensuales” Al mes le llevaron los diez colones y como él se había enterado que le habían hecho un arreglito a la casa, le manifestó que se olvidara de esos diez colones, que se olvidara de esa carajada…!

Muchos vecinos no tenían donde cultivar la tierra, y don Chico les permitía buenas parcelas para que la cultivaran y cuando llegaban a entregarle el esquilmo o monto del arriendo, les decía con cariño: “… y, y, y, y, dejate esa carajada ”. Ese era don Chico, un ciudadano noble, generoso y comprensivo de un pueblo humilde y empobrecido.

Mi mamá tenía una mesa por las tardes en la que vendía refrescos con hielo que mandaba a traer a Puntarenas y se instalaba frente a la conocida e inmensa casa de alto de Filadelfia, que estaba cincuenta metros al Norte de la antigua Casa Cural, edificio que en marzo de 1949, se convirtió en la Escuela Mixta de Filadelfia, en la que cursé el cuarto, quinto y sexto grado. Un día, muy cerca de la mesa en la que vendía los refrescos mi mamá, jugaba boliche en el suelo con otros niños de mi edad, de pronto venía Don Chico que pocos años antes de su muerte arrastraba sus zapatos al caminar, y no sé cómo fue que en la acera frente a donde nos encontrábamos jugando, con una de sus zapatillas hizo rodar una moneda de cinco céntimos ennegrecida, y rodó hasta llegar donde nos encontrábamos jugando en el sueldo, y al instante me ordenó “¡ … y, y, y, cogé ese cinco !” Aquella expresión nos puso en silencio a todos junto con las personas mayores que se encontraban a nuestro alrededor, y con mucha dificultad, bajó en la primera grada y con mucha dificultad se agachó, recogió aquel inolvidable moneda de cinco céntimos, y me aseveró: “ ¡… y, y, y, es plata pendejo ! ”; se lo echó a la bolsa, para sorpresa de todos, que el hombre más rico de la Provincia había hecho aquel gran esfuerzo por recoger la monedita de cinco céntimos. Repito para todos, todos los presentes fue impresionante, que el ciudadano más rico de toda la Provincia recogiera aquel cinco. Hoy que peino tantas canas, aquel hecho lo veo como un hermoso mensaje: que en la vida todo cuesta… que lo regalado y donado continuamente a una persona es impedirle que surja a base de su propia esfuerzo y disciplina, el denuedo y honradez con la que amasó una gran fortuna nuestro querido Don Chico.

Recuerdo, que 1946 cursaba mi primer grado en la Escuela Mixta de mi natal Filadelfia y era una costumbre muy arraigada ir a misa todos los domingos a las siete de la mañana, a las que frecuentaba don Chico junto con su amada hija doña Ernestina (doñaTina) Cubillo Angulo y sus nietas Adina y Lidiette Aguilar Cubillo, y nosotros los chiquillos nos percatábamos cuánto daba de limosna don Chico, y con inmenso asombro para nosotros echaba uno o dos billetes de cien colones, lo cual constituía muchísimo dinero. Y en verdad que era mucho dinero un billete de cien colones en 1946, pues no fue sino, hasta el 1 de enero de 1959 que salieron los billetes de un mil colones.

La descendencia de don Chico es inmensa, pero a ninguno dejó en abandono porque no fuera de matrimonio como ha sido costumbre de muchos guanacastecos con los hijos que no son de matrimonio. Les dio amparo, se preocupó por darles una educación que por razones que no son del caso analizar sólo la Licenciada. María de los Ángeles Cubillo López logró el título de Licenciada en Filosofía, Ciencias y Letras, grado académico que obtuvo después de fallecido su padre.

De lo que he podido investigar, don Chico procreó con las siguientes señoras los siguientes hijos:
1.- Con doña Betzabé Angulo Ortega procreó a Leonardo, Francisco, Jesús, Ernestina, Leonor y Ramona, todos Cubillo Angulo.-
2.- Con doña Zoila Medina Medina procreó a Sonia, Bienvenida, Esperanza, José y Jesús todos Cubillo Medina.-
3.- Con doña Tule Bonilla Bonilla, procreó a Zoraida, Santos y Gonzalo Cubillo Bonilla.-
4.- Con doña Josefina Ordóñez Ordóñez procreó a María Martina y María Luis Cubillo Ordóñez.-
5.- Con Victoria Ruiz B. procreó a José y Adela Ruiz.-
6.- Con Ángela Gutiérrez procreó a Petronila Gutiérrez Gutiérrez.-
7.- Con Teresa Carmona, procreó a Felicita Carmona Carmona.-
8.- Con doña Juana Chavarría, procreó a Carmelo o Melo Cubillo Chavarría, para mi criterio fue el que más se pareció a don Chico Cubillo.-
9.- Con doña Concepción Contreras, procreó a Juan Cubillo Contreras.-
10.- Con doña Alba López Ramírez, procreó a Marielos, Leonor, José Francisco (+), Enrique Marcelino y Miguel Ángel Cubillo López; era tan ostentoso y vanidoso don Chico, que hizo las gestiones para que este último de todos sus hijos, Miguel Ángel, fuese bautizado en la ciudad de San José e instó al Presidente de la República Lic. Don Teodoro Picado Michalsqui que fuese el padrino bautismal en la Catedral y su fiesta en el Hotel Costa Rica, de manera que el único ahijado que tiene ese notable intelectual y expresidente de la República lo es un filadelfino, mi buen amigo Miguel Ángel Cubillo López.

Doña Alba conocida cariñosamente como Albita, nativa de Cañas Dulces de Liberia, vino a Filadelfia no sé si a aprender o ejercer el cargo de telegrafista junto con doña Veneranda Méndez Vásquez de Ortega (mi madrina), oportunidad en la que se conoció con don Chico. Cuando llegó a Filadelfia era una dama trigueña muy bella de 17 años, y con el pretexto de ir a dejar telegramas o dictar telegramas, don Chico comenzó a cortejar a esta linda señorita que de inmediato le atrapó el corazón; en estas conquistas de don Chico a doña Albita, colaboró un amigo que era un trabajador-amigo suyo que lo apodaba como “Peraltón”. El noviazgo fue de corto tiempo y contrajeron matrimonio el 30 de octubre de 1937. Me comentaba mi padre que esta boda fue un gran acontecimiento social en la villa de Filadelfia. A propósito de la Villa de Filadelfia, el 16 de junio de 1947 el Congreso Constitucional le otorgaron el título de Ciudad a la Villa por iniciativa del diputado Prof. Rodolfo Salazar Solórzano (Fito), título que no pudo entregar el propio 25 de julio de ese año en Filadelfia, porque se paralizó todo el país con ocasión de la Huelga de Brazos Caídos, que se prolongó hasta el 2 de agosto de 1947. Celebró el matrimonio, el presbítero Fray Gabriel de Tarragona, de cuyo matrimonio nacieron los ciados hijos en el aparte décimo anterior. No sé por qué, pero intuyo que don Chico Cubillo contribuyó mucho en la educación de don Ramón Leiva Cubillo y don Lisímaco Leiva Cubillo (sus sobrinos), el primero Maestro de la Escuela Normal de Heredia y el segundo Farmacéutico y luego estudió Medicina en México y posteriormente se especializó en Italia.

Don Chico otorgó dos testamentos: el primero fue otorgado ante seis testigos, conforme al inciso 2 del artículo 583 del Código Civil, o sea no fue ante Notario Público, sino que en el término de ley se protocolizó ante mi dilecto amigo Lic. Enrique Montiel Gutiérrez. El primer testamento fue de las 8 horas del 17 de marzo de 1940, ante los testigos Manuel Paniagua Soto, Eugenio Soto Soto, Víctor Pizarro Pizarro, Ramón Canales Pizarro, Gregorio Pomares Pomares (don Gollo Pomares padre de los Pomares Angulo) y Ernesto Méndez Vásquez; este último, era mi abuelito a quien don Chico le dictó este extensísimo testamento y aparece con una letra impecable, propia de la época y al estilo de un viejo telegrafista y Secretario de la Alcaldía que había sido mi abuelito. En este primer testamento don Chico utiliza expresiones que reflejan su profundo amor a sus hijos y nietos, utilizando las expresiones de “mis queridos y adorados nietecitos” o simplemente “nietecitas”. En este primer testamento y en el segundo heredó a todos sus hijos y nietos. El segundo testamento fue otorgado ante el mismo Lic. Enrique Montiel Gutiérrez quien se había trasladado de Nicoya a Santa Cruz, y fue otorgado en Filadelfia a las 8 horas del 5 de agosto de 1945, y fueron Testigos Francisco y Augusto Chaves Mata y el recordado y querido pariente Antenor Méndez Vásquez, quien siempre estuvo presente ante los buenos y malos acontecimientos…¡! (Antenor Méndez es el fundador de la Mendaca y mi padre, Alfredo Pizarro, de la Pizarraca, los que originaron o generaron los Pizarro Méndez y los Méndez Pizarro, pero existe una rama de Pizarro Méndez y otra de Méndez Pizarro).

Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s