EL PARTIDO VANGUARDIA POPULAR LOS SALUDA Y LOS LLAMA A LA LUCHA POR LA JUSTICIA SOCIAL.

Resultado de imagen para marcha del 1 de mayo costa rica

ADELANTE TRABAJADORES, SIEMPRE UNIDOS, VENCEREMOS.

 

Fuente: PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

PRIMERO DE MAYO 2017

104 años nos separan del primer acto del 1 de mayo en nuestro país, desde entonces  cada celebración es un signo del  destino nacional y el espejo en que es posible mirar la situación social y política de la clase trabajadora. Hubo momentos en que las fuerzas derechistas  impidieron el encuentro solidario; momentos en que la manifestación fue reprimida por la policía o atacada por bandidos de la ultraderecha. Otros fueron momentos de denuncia o de celebración de nuevas conquistas.

Cada encuentro para la  de celebración del día  de la solidaridad de la clase trabajadora es, en esencia, un llamado a la unidad y a la renovación de propósitos en la lucha contra la explotación y por la justicia social.

La clase trabajadora hace ahora frente  a una brutal agresión contra la justicia social, puesto que el neoliberalismo, impuesto por las potencias imperialistas, es la política oficial del Estado y de todas las  organizaciones oligárquicas, representadas por las cámaras empresariales, las asociaciones patronales, las cuasicooperativas y por su cúspide, UCCAEP.

Es la política que se propone hacer que la burguesía y los monopolios extranjeros se apoderen del sector estatal de la economía y de los servicios públicos.

Pretenden imponer el monopolio absoluto de la propiedad privada, compartida con los monopolios extranjeros, en contra de todos los trabajadores y en contra  de los pequeños y medianos empresarios.

La economía campesina sufre una terrible crisis, el comercio de bienes de amplio consumo ha sido monopolizado por Walmart; las pequeñas fábricas y los talleres artesanales están siendo borrados del mapa de la economía costarricense.

Cuanto más profunda la pobreza y más hondas las dificultades económicas, es más grande  la acumulación de riquezas en manos de los oligarcas.

Es la lógica del capitalismo, siempre salvaje y que, en su versión actual, se le llama  neoliberalismo.

Esta es la macabra herencia de  corrupción económica y política, siempre  inseparables, que nos han dejado los gobiernos burgueses,  diferentes solo en la retórica mentirosa y en el color de sus banderas. En esencia son idénticos, sirvientes del capital y de los monopolios, verdugos del pueblo trabajador.

Este modelo es un modelo de sobreexplotación que domina toda la vida social,  cuyas huellas se encuentran hasta en los rincones más profundos y oscuros de las relaciones entre ricos y pobres, entre explotados y explotadores.

La Asamblea Legislativa está dominada por un pequeño grupo de edecanes del neoliberalismo, desgraciadamente, sin  una respuesta opositora  enérgica y valiente.

El Poder Judicial sirve a los mismos intereses aun cuando tenga que atropellar las normas constitucionales y retorcer las leyes.

El Poder Ejecutivo abandonó definitivamente los intereses de los trabajadores, sin la valentía imprescindible para combatir la corrupción del bandidaje explotador.

El Tribunal de Elecciones tiene la misión de garantizar el Poder Político a la mafia corrupta, a los explotadores  y  los vendepatrias.

 

Los monopolios yanquis son un poder de facto que, al margen de la democracia falsificada, son obedecidos por los partidos y gobernantes de la derecha.

En esas alturas ignominiosas se decide el destino de los trabajadores: sus salarios, sus pensiones y sus condiciones de trabajo.

La dispersión de los trabajadores, la debilidad de su organización y la ausencia de un trabajo unitario sostenido, se traduce en  fuerza para sus enemigos.

El destino de los trabajadores está sellado por su unidad, sin unidad no hay fuerza para luchar.

Para alcanzar la unidad de clase trabajadora no es necesario que todas  sus organizaciones ni que todos sus  dirigentes piensen igual sobre todos los aspectos de la vida social. Lo importante es que la diversidad respetada pueda anudarse en un propósito común: la justicia social y la democracia auténtica, sin corrupción y sin entreguismo

La gran tarea del momento es la organización y la unidad de la clase trabajadora.

Los trabajadores dispersos y sin sólidos vínculos unitarios son presa fácil de los explotadores.

Los divisionistas, sin que importe su parafernalia ni su retórica,  debilitan a  la clase trabajadora y entorpecen la lucha patriótica.

Ya comenzaron a sonar las bombetas electoreras. En las primarias del Partido Liberación se disputaron la candidatura dos multimillonarios, perdió Figueres Olsen y ganó Alvarez Desanti, caminando, este último,  con  las muletas de los hermanos Arias Sánchez.  No cabe esperar nada bueno, para el pueblo será más de los mismo, pero agravado. Es seguro que de llegar  a la Presidencia Alvarez Desanti   hará la voluntad de los Arias Sánchez y, con ello, una desgracia más para un pueblo sometido a la brutalidad neoliberal.

La Unidad Socialcristiana (así se llama) con aspirantes que han comprado la posibilidad de ser candidatos  pagando 40 millones de colones. Solo esta circunstancia, dejando de lado muchas otras, deja  un mensaje claro:  igualmente corruptos y portadores de las mismas políticas que hoy nos asolan. El ganador no será el heredero de la lucha por las  Garantías Sociales, sino un pequeño y ambicioso neoliberal.

Los procesos electorales no anuncian nada positivo, todo lo contrario.

Existen razones para pensar que la situación social va a empeorar, puede ser a corto plazo. La deuda pública está llegando a límites muy peligrosos y es evidente que no podrán ni evitarla ni retrasarla a costa del empeoramiento de las  condiciones de vida de los trabajadores. Ni disminuyendo los salarios, ni empeorando el sistema de pensiones, ni aumentando los impuestos regresivos. Es imprescindible una reforma avanzada y progresista del sistema fiscal. Los ricos deben pagar como ricos y los pobres como pobres.

El modelo social imperante nos coloca al borde del precipicio de la llamada “política de austeridad” impuesta por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros organismos financieros al servicio de la mafia financiera. “Austeridad” es el espurio  nombre del empobrecimiento y de la miseria. Ante nuestros ojos está la situación de los pueblos sometidos a este modelo de sobreexplotación.

El pueblo está soportando  ya la aplicación de los modelos fondomonetaristas de austeridad.

Para el FMI el deber supremo de los gobiernos sometidos es el pago de la deuda externa, aunque los pobres pierdan sus casas, todos sus bienes y aunque se mueran de hambre y desesperación.

La agricultura de exportación está en poder de  grandes monopolios y el comercio de productos alimenticios y otros de amplio consumo igualmente monopolizados.

La economía campesina tiende a convertirse en una crisis humanitaria. En masa los campesinos y los trabajadores agrícolas emigran a las ciudades, en tanto los alimentos básicos, arroz, frijoles, maíz, papas, cebollas, ajos y aceite son importados. Los campesinos productores han sido sustituidos por comerciantes inescrupulosos, que no tienen nada en común con los intereses de los costarricenses. El mayor daño se los impuso  Oscar Arias con la destrucción del Consejo Nacional de Producción y el sometimiento de todos los costarricenses a las normas del TLC y de otros tratados de libre comercio.

La  pesca nacional también está en crisis.

Las pulperías, símbolo del pequeño comercio, han sido destruidas. La defensa y la organización  de los pequeños y medianos empresarios  debe ser un capítulo primordial en la lucha por la justicia social.

Es necesario prepararse  para hacer frente a la crisis. Prepararse es unirse y afinar los métodos de lucha en defensa del pueblo.

Los próximos meses estarán dominados por la jerigonza electorera. Como siempre se desplegará el llamado “marketing político”, que significa utilizar los inmorales métodos de la publicidad comercial para engañar a los electores.

Es necesario estar alerta.

Trabajadores: No dejar que las emociones se sobrepongan a la inteligencia, no permitir que la mentira destruya la verdad, ni que las promesas falsas nos hagan olvidar nuestras propias necesidades y sufrimientos. Es la hora de mirar  hacia adentro, comprender la causa real de los problemas sociales, ubicarse  en el sitio que les  corresponde a los asalariados en la estructura social.

Entender que los trabajadores obtienen sus  medios de vida por su trabajo y con su salario.  Obviamente no poseen  grandes cuentas bancarias, ni especulan en la bolsa; no son propietarios de bancos ni dueños de fábricas o de grandes haciendas.

Los partidos de la burguesía explotadora y entreguista buscan  votos con métodos inmorales. Es deber de los trabajadores no dejarse engañar.

Llegará la hora de la democracia auténtica y limpia.

Amamos a la patria y la queremos independiente. No somos subordinados de los grandes intereses imperialistas.

Los trabajadores son, por su naturaleza social, patriotas y honestos.

Somos todos los trabajadores herederos legítimos de nuestro Libertador, Juan Rafael Mora Porras, y de todos los que lucharon y murieron en el combate victorioso contra los filibusteros yanquis. Hace 161 años, un día como hoy, ellos derrotaron a los bandidos que venían a robarnos nuestro suelo y nuestro honor. Ellos no señalan la meta.

Todos los trabajadores, este  PRIMERO DE MAYO, con la frente en alto asumimos nuestra  responsabilidad ante los destinos de la patria y del mundo.

Diario Digital El Independiente. Edgar Cantón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s